EL SOL Y LA PIEL. PROTECCIÓN SOLAR.
Una vez finalizados los tratamientos oncológicos se deben seguir unas recomendaciones de cuidados específicos para la piel.
- Hidrata de forma continua tu piel, utilice productos hipoalérgenicos, especialmente indicados para pieles sensibles.
- Mantén una ingesta de líquidos adecuada (1.5-2 l/día).
- La piel irradiada es más sensible que la piel normal a los efectos de las radiaciones ultravioleta (UV). Se recomienda la no exposición directa al sol durante el primer año tras finalizar los tratamientos.
Recomendaciones básicas sobre protección solar
- El protector solar, utilizado correctamente, ayuda a disminuir el daño que la radiación ultravioleta provoca en la piel, pero no lo suprime radicalmente. Evita la exposición solar que sea innecesaria.
- Protege tu piel en cualquier circunstancia en la que te pueda dar el sol (no sólo en la playa o en la piscina) y no sólo en verano. Es también especialmente importante en primavera y otoño, épocas en las habitualmente no utilizamos los fotoprotectores.
- Durante las actividades al aire libre utiliza un protector solar de categoría alta (en zonas no irradiadas) y categoría muy alta (en zonas previamente radiadas). Aplícate antes de la exposición al sol y en cantidades suficientes. Para mantener la protección, repite con frecuencia la aplicación del producto especialmente tras una transpiración excesiva así como después de bañarte y secarte.
- Evita la exposición solar entre las 12 y las 16h.
- El agua de mar, la arena de la playa y la nieve reflejan mucho la luz solar, incluso a la sombra. La piel recibe una cantidad considerable de luz ultravioleta, por lo que aumenta el riesgo de quemaduras. Protégete siempre antes de dicha exposición.
- La mejor protección es la ropa. Utiliza materiales naturales (preferiblemente algodón: camisetas, pañuelos, viseras de ala ancha…).
- Se pueden encontrar fotoprotectores en forma de crema, leche, spray o gel, así como barras labiales. La diferencia entre los productos reside en el excipiente y no en el principio activo protector. Elige un producto de fácil aplicación y una absorción rápida que facilite la frecuencia de las aplicaciones.
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