Vivir con cáncer puede ser una experiencia difícil. De la misma forma que el cáncer afecta a tu salud física, también puede afectar a muchos otros aspectos de tu vida, a tus sentimientos y emociones, a tus pensamientos y a la manera que tienes de hacer las cosas. Un diagnóstico de cáncer puede hacer que surjan emociones que hasta ahora desconocías, miedos y preocupaciones, tristeza, rabia, pero también esperanza e ilusión. Incluso cuando los tratamientos acaban, y vuelves a tu vida cotidiana es posible que tus emociones y sentimientos de miedo y preocupación continúen.

La información que a continuación te ofrecemos ha sido elaborada por un equipo de especialistas en oncología, aunque no pretende ni debe ser interpretada como el consejo de un profesional médico, psicólogo, etc. Es una descripción de posibles efectos derivados de los tratamientos, sentimientos y emociones que suelen ser bastante frecuentes después de vivir una enfermedad como el cáncer así como determinadas pautas de orientación y cuidados claves que puedes seguir. Conocer y comprender por qué te sientes así puede ayudarte a afrontar esta situación y a cuidarte un poco más.
En cualquier caso, si necesitas tener más información o una orientación más personalizada, no dudes en consultar con un especialista.