Claves para mejorar mis relaciones sexuales.
Una de las preocupaciones más importantes de las personas con cáncer es saber cómo les va a afectar a su vida sexual. Si te preocupa, recuerda que puedes hacer muchas cosas para que la enfermedad afecte lo menos posible a tu sexualidad y a tus relaciones íntimas.
También debes saber que muchas personas pueden seguir disfrutando de una vida sexual y de la intimidad de la relación de pareja después del tratamiento oncológico, aunque a veces hay que hacer algunos cambios.

Principios para una sexualidad sana
- La sexualidad no sólo es placer. También es comunicación, intimidad, reproducción…
- La sexualidad no es genitalidad. La genitalidad es sólo una parte. El placer está en todo el cuerpo y en nuestra fantasía.
- La sexualidad necesita de la comunicación. Tu pareja no puede adivinar tus deseos: es necesario que se los comuniques.
- La sexualidad también se puede aprender. Tras la enfermedad y los tratamientos, a veces hay que empezar una nueva etapa a nivel personal, a nivel de pareja y es posible que también a nivel de relaciones sexuales.
- La sexualidad no es una carrera ni una competición: no hay metas ni se trata de demostrar nada o de “dar la talla”.
- La sexualidad es flexible y no entiende de obligaciones. La sensibilidad y la ternura tienen una gran importancia. Piensa que es como un viaje donde lo importante es el camino, no cómo llegar siempre al orgasmo o tener expectativas no realistas.
Claves para mejorar mis relaciones sexuales
- Los problemas sexuales no disminuyen tu valore como persona, ni como hombre ni como mujer.
- Para tener una sexualidad satisfactoria se requiere de un cierto clima emocional, de una intimidad que hay que cultivar y cuidar. Necesita de tiempo y tranquilidad. La ansiedad y los miedos son incompatibles con una vida sexual sana. Evita las prisas.
- Es necesaria la comunicación con la pareja. La sexualidad ha sido un tema tabú durante muchos años. Por eso, es normal que para algunas parejas todavía sea difícil hablar de sexo. Habla con tu pareja de tus miedos y preocupaciones. Es posible que tu pareja se sienta insegura, que tenga miedo a hacerte daño o que piense que es muy egoísta si en esta situación te pide mantener relaciones sexuales. A lo mejor puedes abordar tú el tema. Te ofrecemos algunas sugerencias que pueden ayudarte a hablar con tu pareja (¿Cómo puedo hablar con mi pareja sobre nuestra vida sexual?).
- Si notas que tus relaciones sexuales se están deteriorando, y para ti es importante, habla con tu pareja para ver cómo podéis mejorarlas. Puedes buscar ayuda de un profesional especializado para hacer frente a esta nueva situación.
- Quizás tengáis que buscar nuevas formas de proporcionar y recibir placer. Independientemente de la fase de la enfermedad o del tratamiento que estés recibiendo, las caricias y los masajes entre la pareja siempre son posibles. La capacidad para sentir placer por el contacto siempre permanece.
- Un ejercicio interesante que os puede ayudar a retomar la confianza y la intimidad es acariciaros por turnos sin límite de tiempo, explorando todo el cuerpo de tu pareja y excluyendo inicialmente la zona genital.
- Los besos, caricias y abrazos siempre son posibles, aunque no podáis tener el mismo tipo de relaciones sexuales que antes teníais.
- Determinadas posiciones pueden brindar más comodidad cuando hay cicatrices.
- Las molestias ocasionadas por la sequedad vaginal pueden mejorar y desaparecer empleando lubricantes vaginales antes de cada relación (que podrás adquirir en farmacias y en hipermercados).
- Habla con tu médico si tu vida sexual no es como antes, si te preocupa. Él podrá evaluar tu problema y valorar posibles tratamientos y vías de solución.
¿Cómo puedo hablar con mi pareja sobre nuestra vida sexual?
- Cuéntale cómo te sientes respecto a las relaciones sexuales y qué te gustaría cambiar. Para hablar con él o ella de este tema pueden ayudarte, contarle:
- Lo que está pasando con vuestra vida sexual. Por ejemplo, “Desde que he terminado el tratamiento, sólo hemos tenido una relación sexual”
- Lo que piensas de vuestra vida sexual o de vuestras relaciones sexuales. Por ejemplo, “Pienso que te asusta la cicatriz, que no quieres acercarte por que no te gusta y por que ya no te parezco tan atractiva como antes”
- Cómo te sientes por ello. Por ejemplo, “Quiero que sepas que me siento sola y echo de menos las relaciones que teníamos antes de la enfermedad. A veces me siento triste porque pienso que ya no me quieres y esto me duele enormemente”.
- Qué te ayudaría a sentirte mejor y a mejorar vuestras relaciones. Por ejemplo, “Me gustaría que tuviéramos relaciones sexuales más a menudo. Me gustaría que me lo pidieras como hacías antes de la enfermedad”
Siguiendo estos pasos te acercarás más a tu pareja y evitarás sentimientos de culpa. A tu pareja también le ayudará sabe lo qué estás pensando y sintiendo y saber que podéis encontrar una solución juntos.
- Escucha a tu pareja. Para ello:
- Presta atención a sus palabras y trata de repetir lo que te está diciendo para asegurarte de que lo has entendido correctamente. Por ejemplo, “Entonces, me estás diciendo que lo que te pasa es que tienes miedo a hacerme daño”
- Haz preguntas para mostrarte interesado y comprensivo. Por ejemplo, “¿quieres tener también más relaciones sexuales pero no te atreves a decírmelo? ¿te preocupa parecer un egoísta?”
- Dale apoyo. Por ejemplo, “No me imaginaba que esto estaba siendo también muy duro para ti”.
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