Una nueva forma de ver la vida: crecimiento personal
Vivir un acontecimiento traumático, una dura experiencia como es la superación de un cáncer, es una situación que puede transformar la vida de una persona. En una situación extrema como ésta, algunas personas son capaces de reconstruir su forma de ver el mundo y su sistema de valores, produciéndose de esta forma un aprendizaje y un crecimiento personal.
Hay personas que después de vivir la experiencia de un cáncer son capaces de extraer un beneficio de la situación vivida. Para ellos, la experiencia de sufrimiento y dolor, el contacto con otras personas en su misma situación, el miedo al presente, al futuro,… ha sido una oportunidad para tomar conciencia de su vida y plantearse un cambio en su sistema de valores.
Algunas personas comentan que después de la enfermedad sus relaciones personales han mejorado, que aprecian más la vida, que han establecido nuevas prioridades, tienen nuevos planes y de esta forma, son capaces de disfrutar mucho más de la vida después de un cáncer.

¿Por qué el cáncer puede cambiar la forma de ver la vida?
El cáncer es una enfermedad grave, que conlleva unos tratamientos altamente agresivos y la incertidumbre de saber cuándo se está definitivamente curado. Es una enfermedad que todavía hoy por hoy asusta porque sigue asociándose con muerte, dolor y sufrimiento.
Afrontar la enfermedad y los tratamientos oncológicos puede ser una experiencia que ponga a prueba todos tus recursos personales. Pero también, puede suponer un mayor acercamiento a tus seres queridos, la resolución de problemas o dificultades, una oportunidad para reflexionar sobre tu vida y lo que quieres de ella…
Haber padecido un cáncer, haber sentido dolor, haber compartido con otras personas esta misma experiencia puede acercarte más a los demás y ser más sensible hacia ellos.
Hay personas que necesitan entender por qué han tenido cáncer y qué ha significado esta enfermedad en sus vidas. Necesitan encontrar un sentido a la experiencia vivida. Esta reflexión y búsqueda interior puede hacer cambiar la forma de plantearse el futuro.
Hay personas que no se han preguntado si hacían realmente lo que querían hacer con sus vidas hasta que el cáncer vino a interrumpir su camino.
¿Qué cambios se suelen producir?
Pueden producirse cambios en uno mismo, en las relaciones interpersonales y cambios en la espiritualidad y en la filosofía de vida.
Hay personas que después de superar la enfermedad sienten que tienen más confianza en sí mismas para hacer frente a cualquier otra situación que pueda ocurrir en el futuro. Haber superado un cáncer les hace sentir capaces de enfrentarse a cualquier otra cosa.
Muchas personas ven fortalecidas sus relaciones con otras a raíz de la vivencia del cáncer. Hay parejas y familias que dicen sentirse más unidas que antes del diagnóstico.
Finalmente pueden producirse cambios a nivel espiritual y en la filosofía de vida. El diagnóstico de cáncer puede hacer sacudir de una forma importante la forma de ver el mundo. Es el tipo de cambio más frecuente. Las personas que han superado un cáncer cuentan a menudo que ahora miran su fe o su espiritualidad de distinta forma. Para algunos puede haberse vuelto más sólida. Otros pueden cuestionar su fe y preguntarse cuál es el significado de su vida.
¿Cambian las prioridades ante la vida?
A veces la enfermedad, al permitir tomar conciencia de la fragilidad de la existencia, ayuda a darse cuenta de lo que es importante en la vida, y a no malgastar más tiempo en cuestiones que son en realidad secundarias.
El haber hecho frente al cáncer puede hacerte cambiar no sólo las metas y planes para el futuro, también las ideas, las actividades y cosas que quieres hacer,… Puede cambiar también el orden en el que quieres llevar a cabo tu vida. Es posible que antes tu prioridad fuera el trabajo y ahora puede que sea tu familia, tus amigos, la salud, la felicidad, la religión, la espiritualidad,…
Cuando una persona supera un cáncer cambia su escala de valores y suele apreciar el valor de cosas que antes ignoraba o daba por supuestas. Puede que ahora disfrutes más haciendo algunas cosas, tu perspectiva ante la vida sea diferente. Es posible que tengas nuevos planes y proyectos, más energía para trabajar o poner en marcha nuevas actividades, vivir de un modo más sano, evitar la tensión…
Es posible que reflexiones más sobre la espiritualidad, el propósito de la vida, y las cosas que más valoras,… a veces hay cambios en la escala de valores. Son muchas las personas que sienten que se han fortalecido sus creencias religiosas o espirituales, que miran al futuro con optimismo y que afirman tener menos miedo a la muerte.
Comentan que ahora son más capaces de vivir el presente, de disfrutar del aquí y el ahora.
¿Es posible sentir a la vez emociones negativas y la sensación de crecimiento personal?
Si. Las personas que experimentan una sensación de crecimiento después de la enfermedad también suelen experimentar emociones negativas y estrés.
La experiencia de crecimiento personal no elimina el dolor ni el sufrimiento. De hecho suelen coexistir. Algunas personas que han superado un cáncer sienten que su vida ha cambiado de forma positiva en algunas áreas mientras que en otras no.
Claves para valorar la experiencia vital sufrida
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Piensa en lo que ha significado para ti haber tenido una enfermedad maligna. Trata de identificar qué ha supuesto, tanto a nivel positivo como negativo.
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Escribe un diario sobre tu vida. Puede ayudarte a saber cuáles son tus sentimientos, a reconocer tus necesidades y finalmente a tratar de cubrirlas. Escribe cuáles son tus prioridades en la vida y si han cambiado desde el diagnóstico de la enfermedad. Puedes responder a estas preguntas: ¿Eres feliz con tu vida ahora? ¿sientes que haces lo que te gusta o lo que la gente espera que hagas? ¿Qué no has hecho y te gustaría hacer? ¿Qué cosas te gustaría cambiar? ¿Qué piensas de tu trabajo, de tu profesión o empleo? ¿Estás satisfecho o lo haces por rutina o necesidad? ¿Hay algo que puedas hacer para sentirte más feliz?
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Reconoce que hay ciertos valores que puedes cambiar y otros que no (lealtad, respeto,…). Actúa y cambia aquello que sea posible cambiar.
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Reflexiona sobre cómo es tu vida ahora, si lo que haces te lleva hacia donde quieres ir. Piensa que la felicidad es en relación a cómo somos, no a cómo estamos.
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Rodéate de tus seres queridos. Haz una lista con las cosas que te unen a ellos y lo que te distancia, éstos serán los valores que te interesa estimular. Comparte con ellos tu nueva forma de sentir y de vivir.
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Pide ayuda a un profesional si los cambios en tus prioridades te preocupan mucho o si tienes problemas.
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