Lo único que he perdido es el pelo y un ovario que me extirparon para aumentar mis posibilidades de ser madre en un futuro... Hemos crecido mi autoestima y yo. Me siento fuerte, valiente. He conseguido que mis amigas vinieran a visitarme después de tres años viviendo a 700 km de casa. La relación con mi familia y pareja se han potenciado, si es que se podía aun más. He podido disfrutar durante 9 meses de los pequeños placeres de la vida: sentarme en un banco del parque un martes a las 11 de la mañana, tener todo el tiempo del mundo para aprender, pensar, cocinar, pasear, hablar con la gente, conocer grupos nuevos de música, leer, ver cine, etc. Pasados los primeros momentos de desorganización y de terror a no poder trabajar,comienzas a sacarle partido a cada minuto. Y cada vez tengo más ganas de hacer cosas. Incluso ahora que ha acabado todo. Estoy feliz de seguir aquí!
correspondencia_pacientes si