Recibir el diagnóstico de cáncer no es fácil, pero quizá lo más difícil sea decirlo porque ¿como se le dice a la persona que más quieres que tienes cáncer? ¿qué cara pones? No me costó asumirlo, siempre he pensado que no te debe preocupar lo que no puedes controlar. Si te preocupas o te enfadas el cáncer no se cura, entonces ¿por qué vas a hacerlo? He tenido mucha suerte, me he encontrado con personas maravillosas, no solo pacientes como yo, sino médicos, enfermeras, familiares, amigos...
En ningún momento me he venido abajo y eso quizá haya ayudado a mi familia. Lo hemos vivido con normalidad. Afrontando los efectos secundarios poco a poco y con paciencia. Esto es como una escalera muy larga, no debes mirar el final sino sólo el último peldaño. Si la subes poco a poco es más fácil, es decir, me dan el diagnóstico, ahora me hacen una prueba, otra, otra.... y así hasta que has subido tantos que parece mentira todo lo que has vivido y las cosas que has aprendido.
No tengo la sensación de haber perdido nada (un cachito de carne no más), el pelo volvió a salir y los kilos ya los pillaré. Si que he descubierto que soy alguien más allá de una apariencia física pero lo más importante es aprender a apreciar cualquier cosa, sobre todo una sonrisa y el valor que proporciona una mirada sincera de cualquier persona, sea enfermo de cáncer o no.