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Beneficios del ejercicio físico.
Una vida físicamente activa produce efectos beneficiosos en cualquier persona:

  • Tonifica los músculos
  • Activa la circulación y mejora el tránsito intestinal
  • Previene la aparición de osteoporosis
  • Mejora el estado de ánimo
  • Favorece el descanso nocturno

Tras el diagnóstico de un cáncer y durante los tratamientos oncológicos es normal que te sientas deprimido, más cansado y tu atención se centre en tu enfermedad, sin embargo en la actualidad se sabe que el ejercicio físico aeróbico de baja intensidad como caminar, yoga o andar en bicicleta por terreno llano mejora la calidad de vida de los pacientes.
Se han realizado estudios en mujeres durante el tratamiento por  cáncer de mama  en los que se observó, que la práctica de ejercicio físico varios días a la semana, favorecía la mejoría de manera significativa de síntomas como astenia (cansancio) ansiedad, depresión, dolor, náuseas y alteraciones del sueño, cuando se comparaban con mujeres que no hacían ningún tipo de ejercicio.


TOMA NOTA:
Realizar ejercicio durante los tratamientos de forma regular, te permitirá aliviar y mejorar alguno de los síntomas derivados de la quimioterapia y /o de la radioterapia


Claves para seguir llevando una vida activa
Estos consejos te pueden servir para que sigas llevando una vida activa incluso durante el tratamiento:

  • Pregunta a tu médico si durante los tratamientos puedes hacer algún tipo de ejercicio físico.  
  • No te dejes llevar por la depresión y la ansiedad, la actividad física puede mejorar estos y otros síntomas.
  • Durante el tratamiento es normal que estés más cansado, por lo que es suficiente con 10 o 15 minutos de ejerció físico suave diario.
  • Es importante que te organices y fijes una hora concreta para hacer ejercicio.
  • Es preferible que la actividad física la realices al aire libre. Caminar es una buena opción y siempre puedes hacerla acompañado.
  • Si un día no puedes hacer lo que tienes planificado ¡no te preocupes! Mañana será otro día y podrás intentarlo otra vez.

No te olvides que durante esta etapa  una alimentación saludable te ayudará a tolerar mejor los tratamientos y a recuperarte antes una vez que los termines. Salvo que tu médico te indique otra cosa, es importante que realices una dieta rica en frutas, verduras e hidratos de carbono, modera el consumo de grasas y evita el alcohol.

 

¿Cómo hacer ejercicio tras los tratamientos?
Cuando terminas los tratamientos, empieza una nueva etapa… Tendrás que acostumbrarte a vivir lejos de los hospitales, médicos, pruebas y tratamientos… ¡No es fácil! 
Retomar tu vida puede resultar difícil, si intentas hacerlo todo a la vez. ¡No tienes que demostrar nada a nadie! Antes tienes que recuperarte por completo de los efectos del tratamiento.
Prosigue con la misma actividad física que realizabas durante el tratamiento, hasta que empieces a sentirte mejor y más animado
Poco a poco irás retomando tu vida. El cansancio, la ansiedad irán desapareciendo y es el momento de plantearte nuevos retos. Llevar una vida físicamente activa y una alimentación adecuada hará que te sientas psicológicamente mejor y tu calidad de vida aumente.
Hasta ahora realizabas entre 10 y 15 minutos de ejercicio diario, plantéate ir aumentando progresivamente el tiempo que dedicas a ese deporte y sigue estas recomendaciones:

  • Aumenta 5 minutos cada semana el tiempo que dedicas al deporte. Recuerda que no se trata de extenuarte, ha de ser un ejercicio suave.
  • Vete caminado a los sitios más cercanos.
  • Sube y baja las escaleras de tu casa o trabajo.
  • Si es un lugar que está más lejos, párate en la parada anterior o aparca el coche antes de llegar a tu destino y haz el resto del camino a pie.


Si nunca has hecho nada de ejercicio el objetivo inicial es conseguir una mínima forma física, sigue estas recomendaciones:

  • Lo más recomendable para empezar es caminar. Es un ejercicio aeróbico que no requiere entrenamiento previo. Progresivamente debes aumentar el ritmo hasta caminar a paso rápido.
  • Las primeras 3 ó 4 semanas dedica al menos 15 minutos diarios a caminar. Posteriormente aumenta progresivamente el tiempo.

A los pocos meses tras finalizar el tratamiento puedes plantearte realizar otro deporte que te guste más vigoroso como natación, footing, speening, etc.
Pero recuerda: ¡comienza lenta y progresivamente a hacerlo!


TOMA NOTA:
Tu médico es tu mejor fuente de información. Solicita su consejo siempre que lo necesites.

 

< Volver Última actualización: 24.07.2008
 
   
 



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