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LINFEDEMA

¿QUÉ ES?
El linfedema es la hinchazón del brazo de la zona que ha sufrido la intervención quirúrgica en relación a una insuficiencia linfática. Esta hinchazón se debe a la acumulación anormal de líquido linfático. Se trata de un trastorno crónico y progresivo que no todas las mujeres intervenidas de cáncer de mama a las que se les extirpa los nódulos o ganglios linfáticos axilares padecen.
Los estudios existentes sobre la incidencia del linfedema indican que entre un 20 y un 30% de las mujeres intervenidas de cáncer de mama desarrollan un linfedema en el brazo y la mayoría lo hace durante el primer año tras la cirugía, sobre todo a partir del sexto mes, aunque puede aparecer en cualquier momento, incluso años después.
En la mayoría de los casos, produce pesadez, episodios de infección y/o deformidad estética. No hay que confundirlo con un problema estético ya que se trata de un problema de salud y como tal debe abordarlo un profesional capacitado para ello, en este caso es recomendable consultar con un fisioterapeuta especialista en este campo.


¿POR QUÉ APARECE EL LINFEDEMA TRAS LA CIRUGÍA DE MAMA?
Son varios los factores que pueden influir:

  1. Extirpación de los nódulos linfáticos axilares
  2. Cirugía y/o radioterapia
  3. Cirugía e infección postoperatoria
  4. Obesidad
  5. Falta de movilidad
  6. Vida sedentaria
  7. Exceso de movimiento o movimientos mal realizados
  8. Prendas de vestir o joyas que compriman


Sistema linfático del tórax y del brazo

Se distinguen dos tipos de linfedema según su aparición precoz o tardía.

Linfedema precoz
Tras la cirugía aparece frecuentemente un edema posquirúrgico, localizado normalmente en el tórax y en la parte interna del brazo. Este edema puede reabsorberse bien espontáneamente bien con tratamiento fisioterapéutico, tras un periodo agudo o, por el contrario si no se ha aplicado tratamiento fisioterapéutico alguno y permanece tras haber transcurrido tres meses de la cirugía puede ser el inicio de un linfedema.
Linfedema tardío
Aparece tiempo después de la intervención. Se trata de la descompensación de un linfedema infraclínico (sólo apreciable en pruebas específicas del sistema linfático: linfoscintigrafías). Puede haberlo provocado una infección, una sobrecarga de actividad física, etc.

DIAGNÓSTICO DE LINFEDEMA
Cualquier mujer intervenida de cáncer de mama que detecte un aumento de volumen o alguna otra alteración en el brazo del mismo lado de la intervención, debe acudir a su oncólogo que le realice una exploración clínica exhaustiva y solicite cuantas pruebas estime oportunas, antes incluso de acudir a su médico y/o a su fisioterapeuta.
Si el diagnóstico médico es de linfedema, debe acudir entonces a un fisioterapeuta especializado para que tras la exploración y diagnóstico fisioterapéutico pueda adaptar el tratamiento a su caso concreto.
El linfedema dependiendo de la forma clínica y de la evolución recibe un tratamiento u otro.

El fisioterapeuta está cualificado para realizar el diagnóstico fisioterapéutico y adaptar el tratamiento fisioterápico a su caso concreto.

FORMAS CLÍNICAS
El linfedema puede adoptar diversas formas clínicas:

  1. Puede afectar a la totalidad del brazo invadiendo o no la zona del tórax.  Se denomina total.
  2. Puede afectar sólo a la parte superior del brazo (del hombro al codo). Se denominan suspendido o proximal.
  3. Puede afectar sólo al antebrazo y/o la mano. Se llama distal.

El linfedema distal es el menos frecuente, aunque aparece antes. El total es estadísticamente más voluminoso y aparece más tarde que el distal.


Linfedema total, de todo el brazo


Linfedema distal, del antebrazo y mano

EVOLUCIÓN
El linfedema evoluciona tanto en tamaño como en dureza. La rapidez con la que evoluciona es variable.
En términos de aumento de volumen, la evolución es clara. Una vez aparezca el linfedema, su tendencia es aumentar. El linfedema es una patología evolutiva en términos de volumen.
En cuanto a la dureza, su evolución es la siguiente:

  1. Fase líquida: el linfedema es blando y mejora si se deja descansar el brazo elevado durante un tiempo.
  2. Fase fibrótica: el linfedema tiene zonas duras y no mejora con la elevación del brazo.
  3. Fase grasa: el linfedema es duro y no mejora con la elevación del brazo. Puede haber cambios visibles en la piel.

¡CUIDADO!
Al disminuir la capacidad del sistema linfático en el brazo, se incrementa el riesgo de infección (linfangitis, erisipela). La infección siempre agrava el linfedema. Los signos y síntomas de la infección son: enrojecimiento de la piel de la zona (brazo y tórax), dolor intenso en la zona, aumento repentino de volumen y fiebre.
Si aparecen estas señales de alarma, acuda al médico para que le prescriba el tratamiento más adecuado.

PREVENCIÓN, CONTROL Y TRATAMIENTO
El sistema linfático desempeña tanto una función circulatoria como una función inmunitaria contra las infecciones con lo que, tras la extirpación de los nódulos linfáticos será necesario tener cuidado con los dos aspectos citados.
La mejor manera de prevenir el linfedema es cuidarlo, intentando evitar en lo posible todo aquello que obstruya o solicite en exceso la circulación de retorno.  También es importante evitar cualquier infección.
Además, un diagnóstico precoz es la mejor manera de impedir su evolución.

¡Acuda regularmente a las revisiones de su fisioterapeuta!

CUIDADOS
Los cuidados irán encaminados a la identificación de los factores que pueden desencadenar la hinchazón del brazo.

OBSTRUCCIÓN
La obstrucción de la zona puede desencadenar la hinchazón del brazo, siendo necesario evitar compresiones excesivas. Por ejemplo, se recomienda:

  • Evitar llevar reloj, anillos, pulseras que puedan comprimir el antebrazo y/o muñeca del brazo de la zona intervenida.
  • Evitar utilizar ropa interior que apriete a nivel del pecho, hombros o brazo.
  • Evitar la toma de tensión arterial y extracción de sangre en el brazo de la zona intervenida, ya que el “garrote” empleado puede desencadenar la hinchazón.
  • Si se lleva un manguito de contención, es imprescindible seguir estrictamente la pauta establecida por el fisioterapeuta.

CALOR
El calor favorece la hinchazón por su efecto vasodilatador. En este sentido, es necesario evitar exposiciones prolongadas al calor. Por ejemplo, se recomienda: 

  • Evitar introducir el brazo de la zona intervenida en el horno. Emplear siempre el otro brazo.
  • Evitar la sauna.
  • Evitar exposiciones prolongadas al sol así como las horas de máximo sol (es preferible permanecer en la sombra y al bañarse protegerse con una camisola ligera que cubra el brazo y el pecho además de utilizar un protector solar adecuado que evite cualquier posible quemadura,…).
  • Evitar parafango, calor húmedo, etc. o cualquier fuente de calor directa en el brazo de la zona intervenida.
  • Si le gusta bañarse, la temperatura del agua no debe estar demasiado caliente, a menos que se bañe con el brazo de la zona intervenida fuera de la bañera o piscina terapéutica. 
  • Tener cuidado cuando se depile la axila o el brazo de la zona intervenida. Es preferible utilizar una máquina eléctrica en vez de cuchillas, ceras calientes o láser.

RIESGOS DE INFECCIÓN
La extirpación de los nódulos linfáticos axilares hace que las mujeres que la sufren tengan una menor capacidad de defensa del organismo frente a la infección en la zona de intervención (zona del tórax de la mama intervenida y el brazo “afecto”).
En este sentido, es necesario que se tenga cuidado y se intente evitar cualquier infección.
Por ejemplo, es recomendable:   

  • Extremar el cuidado de la piel, lavarse con suavidad y secarse bien (vigilando que queden bien secos todos los pliegues y entre los dedos).
  • Utilizar crema corporal para mantener la zona bien hidratada y nutrida.
  • Tener cuidado al cortarse las uñas y con la manicura. Intentar evitar pequeñas heridas, empujar las cutículas en lugar de cortarlas, etc.
  • Evitar productos y/o cosméticos irritantes o que le produzcan reacciones alérgicas. Si se desconoce si irritan, probar primero en el brazo no afecto y utilizar guantes de goma en las tareas que requieran manipular productos de limpieza.
  • Ser muy cuidadosa al trabajar con objetos punzantes o cortantes (cuchillos, agujas, tijeras jardinería, etc.) o con los animales que pueden arañar (p.ej. gatos).

IMPORTANTE
Se recomienda tener un especial cuidado con cualquier herida que se produzca. Para ello, cada vez que se queme, se corte, se irrite o erosione la piel (por una rozadura, por un producto cosmético o de limpieza agresivo, etc.) se desinfectará sistemáticamente la zona con un antiséptico
Prevenir las infecciones es muy importante para prevenir la aparición del linfedema, pero también es igual de importante para prevenir su agravación cuando el linfedema ya ha aparecido.

Algunas de las infecciones que pueden aparecer son las linfangitis y las erisipelas. Estas infecciones cursan con enrojecimiento y edema de la zona, posible dolor intenso y fiebre (que puede incluso alcanzar los 39-40º). Todas estas señales, si aparecen, representan un signo de alarma para acudir al médico y que este prescriba el tratamiento adecuado, normalmente tratamiento antibiótico

ACTIVIDAD FÍSICA Y OCIO
Los movimientos intensos y repetitivos con el brazo son, en general, poco pertinentes e incluso nocivos. En este sentido, en las actividades domésticas, será necesario fraccionar las tareas para evitarlos.
Por ejemplo, es recomendable: 

  • Evitar permanecer mucho tiempo con los brazos levantados (limpiar ventanas, azulejos, tender, etc.). Fraccione las tareas.
  • Evitar llevar pesos excesivos. Utilice un carro de la compra con ruedas, maletas con ruedas, etc.

El ejercicio es importante, pero debe evitar sobreesfuerzos y aquellos deportes que utilizan excesivamente los brazos (tenis, esquí, etc.).
La natación puede ser un buen ejercicio. Su fisioterapeuta le indicará como debe practicarlo y si debe hacerlo con un manguito de contención.

CONSEJOS PRÁCTICOS IMPRESCINBLES

  • Evitar que le tomen la tensión arterial en el brazo afecto. Que lo hagan en el otro.
  • Intentar evitar los pinchazos y punciones en ese brazo: inyecciones, extracción de sangre, agujas de acupuntura, quimioterapia (sólo si es necesario porque en el otro brazo ya no puede ser), etc.
  • Evitar masajes enérgicos en el brazo “afecto”. Es imprescindible que el masaje lo apliquen fisioterapeutas conocedores del Drenaje Linfático Manual.

¡TENGA ESPECIAL CUIDADO!

Si se hincha y/o aumenta la temperatura. Acuda inmediatamente al médico o fisioterapeuta especialista.

TRATAMIENTO
En 1995, la Sociedad Internacional de Linfología consensuaba un documento sobre diagnóstico y del linfedema que revisó en 2001. En él se expone que el único tratamiento que ha demostrado ser eficaz para reducir y controlar el linfedema es el tratamiento físico, es decir, el tratamiento fisioterapéutico. Éste debe constar de dos fases:

  1. Fase de ataque o choque. Dura entre dos y tres semanas. El tratamiento debe ser diario (de lunes a viernes) y está compuesto por drenaje linfático (maniobras suaves que no friccionan) y vendajes adaptados al caso en concreto. El drenaje manual sin vendajes no es eficaz al igual que los vendajes sin drenaje manual. El razonamiento clínico del fisioterapeuta para adaptar el tratamiento al caso en cuestión y la combinación de drenaje más vendajes garantiza la disminución y el control del linfedema. En esta fase se consigue la mayor reducción posible de volumen independientemente de la antigüedad del linfedema y de su evolución clínica.
  2. Fase de mantenimiento: su duración es variable ya que depende de lo que tarde en confeccionarse el manguito a medida . Normalmente unos 15 días en días alternos (tres veces a la semana). Se sigue aplicando drenaje manual y vendajes.

¡Es importante mantener las medidas tomadas para la confección del manguito!
¡Acuda puntualmente a las sesiones y no se quite los vendajes! Si los vendajes le molestan, pregunte a su fisioterapeuta.


Maniobra de drenaje (bombeo) siguiendo la cara externa del brazo

Fuente: Guía de Masoterapia para Fisioterapeutas. Editorial Médica Panamericana. Madrid. 2006. Autoras: María Torres Lacomba, Isabel Salvat Salvat.


Maniobra de drenaje (reabsorción) en el antebrazo

Fuente: Guía de Masoterapia para Fisioterapeutas. Editorial Médica Panamericana. Madrid. 2006. Autoras: María Torres Lacomba, Isabel Salvat Salvat


Vendaje compuesto por dos vendas: una de contención y otra de compresión

Fuente: Guía de Masoterapia para Fisioterapeutas. Editorial Médica Panamericana. Madrid. 2006. Autoras: María Torres Lacomba, Isabel Salvat Salvat


Drenaje linfático manual según forma clínica del edema

Fuente: Guía de Masoterapia para Fisioterapeutas. Editorial Médica Panamericana. Madrid. 2006. Autoras: María Torres Lacomba, Isabel Salvat Salvat


Manguito a medida

Fuente: Guía de Masoterapia para Fisioterapeutas. Editorial Médica Panamericana. Madrid. 2006. Autoras: María Torres Lacomba, Isabel Salvat Salvat.

La sección Vida Sana se divide en varios apartados:

 

< Volver Última actualización: 14.01.2009
 
   
 



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