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Nutrición durante y después de los tratamientos oncológicos.

Actualmente, existen suficientes evidencias que demuestran que la alimentación juega un papel importante en el mantenimiento de la salud.
Los cereales, como el pan, el arroz, la pasta, etc. constituyen la base de la alimentación proporcionando, fundamentalmente fibra (sobretodo si son integrales), y otras sustancias beneficiosas para la salud.

Las frutas y verduras son parte fundamental de una dieta sana, aportando vitaminas, minerales y otras sustancias importantes para la salud.

Las vitaminas son nutrientes imprescindibles para nuestro cuerpo, ya que se encargan del correcto funcionamiento de los distintos órganos.

Una dieta equilibrada, con un aporte adecuado de nutrientes y la realización de ejercicio físico suave durante los tratamientos te pueden ayudar a llevar mejor los efectos secundarios de los mismos.

Sin embargo, debes tener en cuenta que  durante los tratamientos e inmediatamente después de los mismos puede ser necesario que modifiques determinados aspectos de tu alimentación para minimizar o evitar la aparición de alguno de los efectos no deseados.

Cambios de la alimentación durante los tratamientos

Después del diagnóstico de la enfermedad, comienza una nueva etapa: los tratamientos. Es una etapa complicada, en la que sientes incertidumbre y ansiedad ante los tratamientos y sus posibles efectos secundarios. Tienes que enfrentarte a un periodo de visitas frecuentes, a la quimioterapia y a la radioterapia.

Es frecuente que durante este tiempo recibas mucha información, muy variada y que incluso en algún momento no la comprendas. Es normal que no tengas ni tiempo ni ganas para nada más que no sea superar este periodo.

Sin embargo debes tener en cuenta que una alimentación adecuada puede permitirte tolerar mejor los tratamientos y en algún caso controlar alguno de los efectos secundarios de los mismos.

Pregunta a tu médico sobre el tipo de alimentación que te conviene realizar durante los tratamientos. Podrá aconsejarte según tus necesidades

Tienes que tener en cuenta que las necesidades energéticas y de determinados nutrientes pueden variar a lo largo de la evolución de la enfermedad, especialmente  durante los tratamientos.

¿Cómo reducir los efectos secundarios digestivos?

La  quimioterapia y la radioterapia son capaces de destruir las células tumorales, pero también pueden afectar a las células sanas y como consecuencia aparecen los efectos secundarios.

Ten en cuneta que en la mayoría de las ocasiones estos efectos son temporales y desaparecen tras finalizar los tratamientos.

¿Cómo reducir las náuseas?

Las náuseas y los vómitos, además de ser los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia, suelen ser los más temidos.
Ten en cuenta que la frecuencia de aparición y la intensidad de los mismos dependen de los fármacos que se empleen, de la dosis administrada, del esquema de tratamiento y de la susceptibilidad individual.

Las náuseas y vómitos por quimioterapia pueden aparecer tempranamente (1 ó 2 horas tras la administración) o tardíamente (24 horas después del ciclo). Sin embargo, generalmente desaparecen en uno o dos días.

Con la radioterapia las náuseas y los vómitos sólo aparecen cuando la radiación se administra en el abdomen y suele ser debida al efecto  de la radiación sobre la mucosa del estómago o del intestino. Pueden aparecer pocas horas después  de la sesión de radioterapia. Y desaparecen a los pocos días.

Actualmente, la aparición de estos síntomas pueden prevenirse fácilmente con fármacos antieméticos (previenen o evitan la aparición de náuseas y vómitos).
Habla con tu médico.

Recomendaciones claves que podrán ayudarte a sentir menos náuseas:

  • Reparte la comida en pequeñas cantidades, 5-6 veces al día.
  • A muchos pacientes el olor a comida les hace sentir más náuseas, por lo que es aconsejable que evites estos olores. Es preferible que mientras dure el tratamiento con quimioterapia o radioterapia, otra persona se encargue de preparar las comidas.
  • Elige alimentos con poco aroma como frutas, arroz, pasta…
  • Es aconsejable que tomes las comidas a temperatura ambiente o frescas, ya que las calientes pueden favorecer la aparición de náuseas.
  • Come despacio, masticando bien los alimentos.
  • Evita comidas ricas en grasas (frituras, salsas, quesos grasos, leche entera, etc.) ya que dificultan la digestión.
  • Bebe líquidos fríos a pequeños sorbos a lo largo de todo el día.
  • Descansa después de cada comida, preferiblemente sentado, al menos durante una hora.
  • Recuerda: No olvides tomar la medicación que le haya recetado el médico.


Qué puedes hacer si tienes diarrea

Cuando la  quimioterapia afecta a las células que recubren el intestino, el funcionamiento del mismo se  altera: el intestino no es capaz de absorber el agua y los distintos nutrientes y se produce diarrea.

La diarrea es uno de los  efectos secundarios más frecuente entre los pacientes que reciben radioterapia sobre el abdomen y la pelvis.

La intensidad de la diarrea es muy variable de una persona a otra. Influye la cantidad de intestino irradiado, la dosis que se administra y la susceptibilidad individual.

Suele aparecer durante la segunda semana de tratamiento y desaparece al finalizar el tratamiento. Aunque generalmente se controla con dieta en algunas ocasiones es necesario que el oncólogo radioterápico paute fármacos antidiarreicos.
 
Además del tratamiento te pueden ser útiles estas recomendaciones:

  • Realiza dieta absoluta durante las 2-3 primeras horas de aparición de la diarrea para que el intestino descanse.
  • Pasadas 2-3 horas bebe líquidos, preferiblemente tomados en pequeños sorbos cada 5- 10 minutos, a lo largo del día.
  • Evita tomar leche, puedes sustituirla por derivados.
  • Cuando la diarrea comience a mejorar puedes tomar alimentos en pequeñas cantidades, con poca grasa (arroz, pollo o pescado hervidos, manzana asada, etc.).
  • No tomes comidas con mucha fibra, favorecen la diarrea y la flatulencia.
  • Evita las bebidas irritantes como el café o las bebidas alcohólicas.


Y recuerda: informa a tu médico cuanto antes.

¿Por qué puede aparecer estreñimiento?

Algunos fármacos empleados en la quimioterapia pueden reducir  los movimientos intestinales fisiológicos, por lo que se absorbe más agua de las heces y éstas se vuelven secas y duras. Además puede empeorar por la falta de ejercicio y por cambios en tu alimentación.

Es poco frecuente que con radioterapia se produzca estreñimiento, cuando aparece generalmente es debido a modificaciones inadecuadas de la dieta.

Sigue estas recomendaciones:

Es importante modificar la alimentación e incrementar la actividad física para favorecer el tránsito intestinal:

  • Toma alimentos ricos en fibra, como pan o arroz integral, frutas, verduras, frutos secos, etc., ya que favorecen el tránsito intestinal.
  • .Bebe líquidos abundantes a lo largo del día.
  • Realiza ejercicio físico suave todos los días. El más adecuado es caminar.
  • Procura fijarte  un horario para ir al cuarto de baño. No ignores la necesidad de evacuar el intestino.
  • Consulta con tu médico antes de tomar cualquier laxante.


Cómo mejorar la falta de apetito

Es normal que sientas inapetencia o falta de apetito durante los dos o tres primeros días inmediatamente después de que recibas el ciclo de quimioterapia. Pasados esos días recuperarás las ganas de comer y podrás seguir con tu alimentación habitual.

“Tienes que comer” será una frase que oirás durante esos días que comas menos. Evidentemente es así, necesitas ingerir alimento para recuperarte de la quimioterapia. Pero, mientras sigas inapetente, come lo que te apetezca y cuando te apetezca. Si un alimento te sienta bien, no debes preocuparte por su valor nutritivo. Sea el alimento que sea, te ayudará a mantener tu energía.

Sin embargo, esto sólo es útil para los 2-3 primeros días tras el ciclo de quimioterapia, posteriormente debes llevar una alimentación más sana y equilibrada, ya que alimentos muy ricos en hidratos de carbono o grasas te harán coger peso innecesario.

Cuando los alimentos no saben igual

Una modificación del gusto hace puede favorecer que el paciente deje de disfrutar de la comida, incluso puede llegar a resultarle desagradable, contribuyendo a la falta de apetito y la pérdida de peso.

Si éste es su caso, es aconsejable que cambies determinadas costumbres a la hora de preparar la comida.

  • Prepara comidas con buen aspecto y olor agradable.
  • Si te desagrada el olor mientras cocina, solicita que alguien lo haga en su lugar.
  • Realiza enjuagues antes de comer.
  • Sustituye la carne roja por pollo, pavo o huevos, tienen un olor menos intenso.
  • En el caso de que tengas sabor metálico, sustituye los cubiertos habituales por unos de plástico.
  • Emplea especias o condimentos suaves en la preparación de las comidas.
  • Sírvete la comida a temperatura ambiente (desprende menos olor)


Después de los tratamientos

La necesidad de información sobre los distintos aspectos de la enfermedad, del tratamiento y del estilo de vida, varía a lo largo del proceso. En un primer momento, lo más frecuente es que busques información sobre los diferentes tipos de tratamientos y sus efectos secundarios.

Una vez finalizados los ciclos de quimioterapia,  las sesiones de radioterapia y las visitas al oncólogo se espacian, reinicias tu rutina normal y comienzas a plantearte preguntas sobre tu estilo de vida como el tipo de alimentación que debes llevar o si puedes o no realizar algún tipo de ejercicio físico.

Has terminado los tratamientos, las citas, las pruebas… ¡por fin puedes retomar tu vida!

Pero no te precipites: fija tiempos realistas para reanudar tus actividades y responsabilidades tanto en el hogar como en el trabajo. Date tiempo para recuperarte definitivamente de los efectos del tratamiento.

Ahora también es el momento de plantearte, pequeñas pero importantes, nuevas metas personales. Iniciar o mantener una vida activa y hacer una dieta saludable son ingredientes fundamentales para ayudarte a mantener un buen estado de salud.   

No debes olvidar que tu médico oncólogo es tu mejor fuente de información con relación a cualquier duda o problema que aparezca. Solicita su consejo siempre que lo necesites para que te oriente y asesore.

Cambios en tu alimentación

Tras el tratamiento del cáncer, algunas personas cogen peso, incluso aunque no hayan incrementado la cantidad de comida que ingieren diariamente. Las causas de este aumento de peso pueden ser debidas a varios factores:

  • Los tratamientos hormonales pueden provocar una ganancia en el peso, probablemente debido a cambios en los niveles de hormonas.
  • Determinados tipos de quimioterapia.
  • La falta de ejercicio físico durante los tratamientos

Una dieta saludable y equilibrada es vital para recuperarte de los tratamientos y además  puede ayudarte a reducir el riesgo de recurrencia de la enfermedad y a prevenir otras enfermedades crónicas como la obesidad, diabetes o alteraciones cardiovasculares.

Estas son buenas razones para intentar llevar una alimentación más saludable. Habla con tu familia para que ellos te ayuden y te apoyen en el cambio. Además, seguro que ellos también se beneficiarán de una dieta más sana.

¿Qué tipo de alimentación necesitas?

Una buena manera de llevar una alimentación saludable es comer de forma variada combinando todo tipo de alimentos. Ningún tipo de alimento o grupo de alimentos contiene, por sí solo, todos los nutrientes necesarios para el organismo. Una dieta adecuada ha de incluir:

  • Frutas y verduras: aportan fibra, y ciertas vitaminas y minerales imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo.
  • Proteínas (carne, pescado, huevos): Fundamentales durante  y después del tratamiento oncológico, ya que, permiten al organismo reparar tejidos y recuperarse más fácilmente de los efectos secundarios.
  • Cereales: Son la base de nuestra alimentación y aportan una gran cantidad de carbohidratos, que es una magnífica fuente de energía para el organismo.
  • Leche y derivados: Aportan vitaminas, minerales y son la mejor fuente de calcio.
  • Grasas: Proporcionan energía, pero no deben suponer más del 20-30% de las calorías diarias.


Qué debes saber de la fibra

La fibra la puedes encontrar en los alimentos vegetales como fruta, verdura, frutos secos, semillas y harinas integrales.

Con una alimentación rica en estos productos obtendrás una serie de beneficios:

  • Son una gran fuente de vitaminas y minerales
  • Contienen gran cantidad de fibra. La fibra tiene efecto saciante y facilita el movimiento intestinal.
  • Son alimentos con pocas calorías (los frutos secos son más energéticos), por lo que si los incluyes en tu dieta (en vez de alimentos ricos en grasas) te permitirán perder peso y/o mantenerlo después de los tratamientos.
  • Evita la formación de sustancias cancerígenas a nivel intestinal.

La cantidad recomendada de frutas y verduras que debes tomar para conseguir estos efectos positivos para la salud son al menos 3 piezas de fruta y 2 raciones de verdura al día (consumo diario de más de 25 gramos de fibra por persona).  

 

Otras sustancias beneficiosas de la fruta y verdura

Además de la fibra, las frutas y verduras contienen otras sustancias que aportan beneficios para tu salud: antioxidantes y fitoquímicos.

Antioxidantes
Son sustancias químicas que se encuentran de forma natural en determinados alimentos como la fruta y la verdura. Los antioxidantes son capaces de destruir los radicales libres que produce el organismo durante el metabolismo. Si estos radicales libres no se neutralizan mediante antioxidantes son capaces de provocar daño celular, que con el tiempo son responsables del envejecimiento y de algunas enfermedades crónicas como el cáncer

Muchas de las vitaminas que contienen las frutas y verduras son antioxidantes como la vitamina C, vitamina E y el beta-caroteno (que se transforma en vitamina A en el organismo).

Ten en cuenta que los suplementos vitamínicos en forma de medicamentos no tienen los mismos beneficios que estas sustancias contenidas en los alimentos.

¿Dónde encontrarlos?

Como el resto de vitaminas el ser humano no es capaz de sintetizar las vitaminas antioxidantes, por lo que es necesario que incluyas en tu dieta alimentos ricos en ellas.

  • Beta caroteno o  precursor de la vitamina A.
    Para qué sirve: Mantiene la visión; es un nutriente importante en la reparación de los tejidos; es esencial para mantener la integridad de las mucosas.  
    Dónde encontrarla: Está presente en frutas y hortalizas verdes, anaranjadas, rojas o amarillas como las naranjas, espinacas, tomate, zanahoria, albaricoque, melón, membrillo...
      
  • Vitamina C o ácido ascórbico:
    Para qué sirve:
    Ayuda en el metabolismo del hierro y calcio. Tiene acción antioxidante, por lo que protege la piel y mucosas, además es importante para la cicatrización de las heridas.
    Dónde encontrarla: Se encuentra en frutas como naranja, limón, pomelo, mandarina, fresas, kiwi, melón...; en verduras como tomate, pimiento, judía verde, espárrago, coliflor, col...

  • Vitamina E o tocoferol:
    Para qué sirve:
    Tiene función antioxidante y colabora en la formación de proteínas.
    Dónde encontrarla: Es posible encontrarla en vegetales verdes (espinacas, acelgas...) y melocotón en almíbar


Cantidades recomendadas de fruta y verdura al día

Lo recomendable es consumir 5 raciones de fruta y verdura al día. Sin embargo…No resulta sencillo establecer cuanto supone una ración, fundamentalmente por el tipo de fruta y verdura (no es lo mismo las uvas que las naranjas) y las variaciones de tamaño de las mismas (una naranja puede pesar 150 o 250 gramos)

La porción adecuada también depende del sexo, la edad, el tamaño de la persona y su tipo de actividad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo diario mínimo de 400 gramos de hortalizas y frutas al día, o cinco porciones de 80 gramos cada una. (Sin embargo, en esta recomendación no se incluyen los tubérculos, como las patatas).

Valores añadidos de la fruta y verdura

Al poder consumir la fruta y verdura sin necesidad de cocinarlas, no pierden ninguna de sus propiedades beneficiosas.

  • Por su alto contenido en agua constituyen una manera ideal de hidratar nuestro cuerpo durante el ejercicio y especialmente en verano.


¿Qué debes saber de la grasa?

Una dieta con poca grasa tiene beneficios para tu salud: te ayuda a controlar los kilos que has cogido durante el tratamiento del cáncer de mama y a prevenir otras enfermedades crónicas  como problemas de corazón o diabetes.

En la actualidad existen dos estudios en marcha en los que se trata de determinar si una dieta pobre en grasas podría reducir el riesgo de recidiva del cáncer de mama, aunque aún no se tienen resultados concluyentes el mantener una dieta con pocas grasas es una buena opción saludable.

¿Qué tipos de grasa existen?  

Las grasas se pueden dividir dependiendo del efecto que tienen sobre la salud en dos grupos:

  • Grasas insaturadas: son aquellas que a temperatura ambiente permanecen en estado líquido. Este tipo de grasas se asocian con un aumento del colesterol “bueno” (HDL) en sangre y una disminución del riesgo de enfermedades cardiacas y posiblemente con determinados cánceres.
    Estas a su vez se dividen en monoinsaturadas y poliinsaturadas.
    • Monoinsaturadas: El mejor representante de este tipo de grasas es el ácido oleico presente en el aceite de oliva. El consumo de grasas monoinsaturadas debe representar entre el 13 y el 23 % del total de grasas ingeridas.
    • Poliinsaturadas: Los representantes de este tipo de grasas son los ácidos omega 3 y omega 6  que se encuentran en altas concentraciones en pescados y en menor proporción en semillas y aceites vegetales como lino, soja y nueces.
  • Grasas saturadas y grasas trans (hidrogenadas): son grasas que a temperatura ambiente están es estado sólido. Su consumo se asocia con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y determinados cánceres.
    Las grasas saturadas suelen ser de origen animal y se encuentran en la carne roja, mantequilla, quesos y leche. La comida precocinada, snacks, patatas fritas y muchas margarinas son ricas en grasas trans.


¿Qué puedo hacer para reducir las grasas de la dieta?

Se aconseja que la ingesta de grasa diaria no supere el 30 % de las calorías totales. Estas han de ser, preferiblemente, de origen vegetal como el aceite de oliva.

Como orientación ten en cuenta que un gramo de grasa proporciona nueve calorías. Para una dieta de 1500 calorías (ideal para perder peso) al día, 450 deberían proporcionarlas las grasas, que equivalen aproximadamente a 50-55 gramos, para una dieta de 2.000 (para mantener peso) calorías al día, 600 deberían de proporcionarlas las grasas, que equivaldrían aproximadamente a 65 gramos.

Para disminuir el total de calorías diarias de tu dieta y disminuir el consumo de grasas existe un principio fundamental: escoge alimentos derivados de plantas (cereales, verduras, frutas) y tómalos crudos o cocinados con pocas grasas.

Otros consejos que te pueden ayudar:

  • Aceites:
    • Escoge fundamentalmente, aceites vegetales como el de oliva.
    • Evita cocinar con mantequilla o manteca.
  • Carne, huevo y pescado
    • Consume poca carne roja, es preferible que la sustituyas por pollo, pescado o pavo.
    • Limita la cantidad de carne procesada como embutidos, bacon, etc
    • Limita la ingesta de vísceras como hígado, riñones, sesos, etc.
    • No tomes más de tres huevos a la semana.
  • Leche y derivados
    •  Sustituye la leche y yogures enteros por desnatados.
  • Alimentos precocinados
    • No abuses de este tipo de alimentos, suelen contener muchas grasas trans.
    • Lee la etiqueta del producto y escoge aquellos con menos contenido en grasas.
  • Bollería y dulces
    • Son alimentos ricos en grasas y carbohidratos.
    • No abuses de este tipo de alimentos.


Lleva una vida más activa tras los tratamientos

Aproximadamente un 60% de las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama aumentan de peso debido a la quimioterapia y a los tratamientos hormonales. Mantener una vida activa y una alimentación saludable te pueden ayudar a recuperar el peso ideal. 

Además, en la actualidad existen muchos estudios que demuestran que la realización diaria de ejercicio físico mejora la salud y la calidad de vida de las mujeres tratadas por cáncer de mama, ya que permite reducir el cansancio, incrementar la fuerza muscular y además tienen efectos psicológicos positivos por que disminuye la ansiedad y la depresión
.


< Volver Última actualización: 24.07.2008
 
   
 



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